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viernes, 10 de agosto de 2018

El nacido del agua

Un nombre muy acertado, sus vastos conocimientos eran un océano profundo en donde cualquiera se podía ahogar si no sabía flotar, su cultura era un río que recorría los más escondidos y maravillosos paisajes, su voz cual rugido imponente de las olas del mar retumbaba en las aulas, en las mentes y en los corazones de sus estudiantes. Preciso y veloz cual estruendosas cascadas, furioso como tormenta en altamar, pero apacible como manantial. A pesar de todo lo que representaba se comportaba como el más humilde de los charcos, se presentaba sin títulos y sin fanfarrias te pedía que lo tutearas.

Una mirada suya de aprobación te daba fuerzas para luchar contra el más feroz dragón, sus consejos te daban paz y motivación. A pesar de ser una eminencia en su área, inspiraba confianza hablar con él, era compartido con su sabiduría y enriquecía tu curiosidad.

Me permitiste aprender muchas cosas, me cobijaste en el abrazo de tu guía y me dejaste trabajar a lado tuyo; pero, sobre todo, me enseñaste a creer en mí y en lo que puedo lograr. Gracias, nacido del agua. Gracias Moisés.


Anj djed imahu Meses-Usir maaherú di anj.
Anj uda seneb.
¡Qué viva eternamente!, venerable Moisés, justificado de voz, dotado de vida
¡Vida, prosperidad y salud!


Diana Zúñiga.
Viernes. 10 de agosto 2018.

jueves, 15 de mayo de 2014

Maestros

Te quitan el sueño para que le pongas atención a tus metas. Cuelgan tus errores en una repisa para que haya espacio para tus logros en un vitral. Te siembran una duda, para dispersar tu inseguridad. Cuidan con recelo sus conocimientos para compartirte su experiencia. No te dicen qué hacer porque ya te enseñaron que es lo que NO debes de hacer predicándote con el ejemplo.
                                                                         
Para ser maestro se necesitan ganas, actitud, conocimientos y sobre todo vocación.

Nunca voy a olvidar a esas maestras del kínder que me dedicaron su tiempo para enseñarme lo más valioso que he aprendido y a los que les estoy eternamente agradecida por haberme enseñado a leer y escribir.

Gracias a mi maestra de segundo de secundaria por dejarme esa tarea de leer El Retrato de Dorian Gray y hacer un comentario de cada capítulo; porque ella despertó en mí ese amor por la lectura y ese afán por escribir.

A mi maestra de Danza Árabe que con tanta paciencia y con ayuda del baile me cambió de actitud y todo para mejorar; gracias Erika por transmitirme tu pasión por la danza. Nunca he olvidado ninguna de tus enseñanzas.

A mis maestros de inglés y alemán que me dieron una herramienta importantísima para superarme como persona. Mil gracias por enseñarme lo hermoso que son los idiomas.

A mi maestra de griego en CCH, por hacerme ver el otro lado de la mitología y amarlo profundamente. Porque por ella conocí a Margaret George con sus benditas novelas.

Gracias a todos los maestros que han sido parte de mi formación y aquellos que siguen en ella, por ustedes puedo decir que las ganas de estudiar y seguir adelante no se van a ir.


¡Feliz día del maestro!