jueves, 7 de abril de 2016

Dormir con gatos

La primera vez que dormí con un gato no sabía que esperar, en mi cabeza habían mordiscos, rasguños, ronroneos y tal vez amasamientos...
Pues fue todo eso y mucho más; la paz que transmite el saber que un animal se siente seguro a tu lado, que confía ciegamente en ti, sentir que sincroniza sus sueños con los tuyos y que busque tu calor corporal.
El suave arrullo de un ronroneo que es capaz de absorber las peores pesadillas, sentir el alcolchonado pelaje recargado en tus brazos o muslos; unos pequeños espasmos y de vez en cuando una buena estirada de garritas antes de volver a acurrucarse en su lugar original.
Dóciles ante un abrazo, observas muecas y posiciones graciosas ante un sueño extremadamente profundo, únicamente del adormilado felino, porque me llena de insomio la curiosidad de ver dormir a un gato. 
Sonreír al sentir su pelaje resbalándose entre tus dedos y que no se despierte si acaricias sus suaves patitas; porque sabe qué eres tú.
Para; Anakin, mi Europeo Doméstico Tabby Rayado Crema. 
Te amo, miau;
Charlie

martes, 29 de marzo de 2016

Hoy vi llorar a un niño.

Hoy vi llorar a un niño, vi como la tristeza llenaba su alma y brotaba por sus ojos, la angustia deformaba su sonrisa y la incertidumbre emanaba de su pecho en forma de alaridos. No encontraba a su padre y su abuelo se estaba perdiendo. Los adultos no querían contarle sus secretos; el desesperante "tema de adultos" le estrujaba la garganta. La compasión de la gente le devolvía la mirada llena de curiosidad por cada lágrima que acariciaba sus mejillas.

Hoy vi llorar a un niño y no supe qué decir, quería abrazarlo; decirle que todo estaba bien aunque eso le correspondiera a su madre, quien no dejaba respirar a su corazón por el llanto de su hijo. La humanidad en el alma de los médicos le devolvió una pequeña parte de su felicidad infantil al decirle que podía estar a lado del abuelo. Al salir, los adultos a su alrededor intentaban devolverle el ánimo, que regresaba poco a poco a su rostro.

El pequeñito comenzaba a tranquilizarse, pero seguía alerta a los voceadores del área de urgencias cual conejo pendiente del cazador.

La impaciente sombra se hizo presente ante las llamadas confusas de su madre al teléfono, de nuevo el llanto se apoderó de él. Lo único que le quedaba era esperar lo mejor aún con el miedo de las más terrible de las tragedias imaginadas para un niño de su edad.

Hoy vi a un niño llorar y me quebró el alma.

Charlie 

miércoles, 14 de enero de 2015

Charlie Coaster

No recuerdo qué edad tenía la primera vez que me llevaron a Six Flags, (los días de Reino Aventura me parecen borrosos) sólo recuerdo que tenía la ilusión de poder subirme a una montaña rusa.
Desgraciadamente por mi corta edad y por mi, aún más corta, estatura; sólo logré entrar al Circo de Bugs Bunny y subirme a una especie de "Kilahuea" para niños (creo que aún sigue ahí), una banca de parque con Silvestre sobre ella y en lo alto del juego, un pequeño Piolín con un mazo, esperando a aquel lindo gatito. Y me pareció una grosería, porque no hubo sensación alguna. A decir verdad, no recuerdo en dónde más me subí, pero desde entonces me quedó un deseo insaciable por los juegos mecánicos.

Cuando alcancé la edad para pasar el "You must be this tall", mis idas a Six Flags se convertían en horas y horas de hacer filas que parecían interminables sólo para unos pocos segundos de sentir que el volar es posible, que lo único que te pasa por la cabeza es qué tan fuerte vas a gritar, o qué tantas cosquillas sientes en la panza; todo se te borra de la mente. Ni siquiera piensas en el suelo.

Fui tantas veces que creí que la magia se había ido, ya no sentía cosquillas en la panza, y al bajar; no sentía que mis pies pesaran, lo único que esperaba era que la cámara se hiciera presente para hacerle un par de caras graciosas y verlas en la pantalla. Pero no, la última vez que fui; aunque fue poco; sentí de nuevo como todo el mundo daba vueltas a mi alrededor, en todos los juegos mecánicos; no sólo en las montañas rusas.

Desde que prometieron The Joker no he ido a Six Flags, ni siquiera me pude subir por última vez a la Medusa, extraño la caída del Superman y las vueltas del Batman The Ride, los jalones del Boomerang y la vista desde el Kilahuea, los cruces del Curandero y los aventones del Huracán, lo gracioso que era ver vomitar a la gente bajando del Voodoo cuando nunca fue para tanto, la repulsiva idea de que hay miados en el Splash pero lo único que te importa es que quieres sentir ese madrazo de agua fría mientras atraviesas el puente, la tremenda decepción después de estar casi tres horas formado en The Dark Knight Coaster para que sólo fuera un pequeño paseo (lo siento Six Flags, pero eso sí me pegó), ver como perdías toda la visibilidad en las Tazas y como sentías que te ibas a salir de las Piñas Locas, la foto a lado del Batimóvil, andar persiguiendo a las botargas de Warner Brothers y a la gente disfrazada de personajes de DC, para una linda foto del recuerdo de el día más feliz de tu año (de tu vida no, porque seguramente regresarás); sufrir por los precios de los souvenir y jurar que ahorrarás para tu siguiente visita porque te lo gastaste todo en la entrada y en el Flash Pass, pero sueñas con tus capas de Superman y de Batman, y esperas algún día poseer un anillo que sabes que te hará sentir como miembro honorario de La Liga de la Justicia.

Sí, tal vez sea lo más ñoño y lo más irracional que he escrito hasta ahora, pero así como me apasiona la lectura, la escritura y el crochet; me apasionan las montañas rusas; sabía que me gustaban mucho, pero no tenía idea de cuánto; hasta hoy que vi el vídeo de una próxima montaña rusa en Orlando.
Antes de que el vídeo terminara sentí la sonrisa en mi rostro; juraría que también sentí mis pupilas dilatadas, una sensación en mi estómago como si en verdad estuviera ahí... y surgió un deseo, poder decir que logré subirme a TODAS las montañas rusas del mundo. 

        


Gracias Itzel,

Charlie.

viernes, 9 de enero de 2015

Médicos. Veterinarios.

Me dirijo a ustedes como estudiante de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

Qué saben los veterinarios que los médicos no. 

El título del vídeo no es para menospreciar a los médicos de humanos ni mucho menos para enaltecer a los médicos veterinarios. Tal vez suene algo cursi imaginar un campo laboral donde ambos profesionistas dejen a un lado sus diferencias y trabajen mano a mano haciendo lo que mejor saben hacer; ser Médicos, pero esta Cardióloga está haciendo eso exactamente.

Hace algunos meses me metí en algo que no me importa (qué raro), una plática entre un eMVZ y un estudiante de medicina humana (no sé si tengan un acrónimo para eso), el cual se estaba comportando de la manera más arrogante, engreída, narcisista y asquerosa que hasta esa fecha no había visto; dando toda clase de comentarios ofensivos hacia mi futura profesión; no pude hacer más que defenderla de la manera más elegante que encontré; y para aquellos que me conocen, no, no le menté la madre; simplemente le resumí lo que significa ser un Veterinario. Porque encima de todo, me dio la impresión de que era un estudiante de nuevo ingreso y ya se sentía con los suficientes pantalones como para agredir a los eMVZ y MVZ en general; OJO, nadie, ni médico ni veterinario ni civil nunca tendrá los pantalones para menospreciar ninguna profesión. Si mal no recuerdo, también habló mal de los dentistas y creo que hasta de los psicólogos. El tipo tenía aires de grandeza que no le correspondían; y tenía que bajarlo de su nube, y como era de esperarse, le cerré la boca.

No me parece justo que nuestro trabajo sea menospreciado; sé que no es el único; que si los abogados son unas ratas, que si TODOS los de FyL son unos marihuanos guerrilleros, que si los presidentes... OK, ese está justificado. Pero cada profesión merece ser reconocida por el tiempo que se le invierte y por los conocimientos que se adquieren como consecuencia de ello. El que un Comunicólogo no te entienda a ti, Perito, no significa que sea un idiota, si le pides que te explique algo de su trabajo, seguramente te sentirás como un completo imbécil, lo mismo si tú, Ingeniero, te enfrentas con el pesado día de tu primo Psicólogo...

En fin, regresando a Área 2, si nosotros nos acercamos a los médicos de humanos pidiendo apoyo para nuestros casos, ¿por qué ellos no hacen lo mismo? Digo, tenemos TODAS nuestras vacunas en regla.

eMVZ,
DZ.


viernes, 30 de mayo de 2014

Yo lo hice. Pero no fui yo.

—Técnicamente, el acusado no tuvo nada que ver— excusó la forense frente al juzgado— la víctima ya tenía problemas del corazón.
—Es obvio que el acusado lo sabía, siendo que era su hermana y que su padre había muerto de un paro cardíaco— Interrumpió la parte demandante— la enfermedad no justifica nada, ¿o sí?— se dirigió al jurado.
—Lo justifica todo, señor— replicó la forense. 
—Explíquese.
—Con mucho gusto su señoría, considerando la condición de la "víctima" y su edad, se le dio más importancia al corazón durante la autopsia, los resultados apuntan a una muerta súbita a causa del estrés.—¿Podría explicarle al jurado como se relaciona eso a los problemas del corazón que ya habías sido previamente diagnosticados en el cadáver? 
—Por supuesto, el estrés se compone de tres etapas y cada una tiene un impacto terrible en las personas con esta misma patología. la primera de ellas es la que se conoce como estrés agudo, en dónde se activa nuestro sistema nervioso simpático, lo que se traduce en liberación de catecolaminas, como la adrenalina y la noradrenalina, las cuales a su vez generan una taquicardia soportable para una persona sana. Sin embargo, ¿cómo creen ustedes, honorable jurado, que reaccionaría una mujer de 50 años con problemas del corazón a una taquicardia repentina? Suelen asustarse y preocuparse aún más, lo que empeora la situación. Continuando con esta primera etapa, ésta es la cual nos prepara para huir o pelear, por lo tanto la sangre pone más atención a la oxigenación de los músculos, dejando a nuestro cerebro a un lado.—¿Está sugiriendo que pudo existir una falla cerebral?— Interrumpió pedantemente el abogado demandante.—Es muy probable, ya que no existía una buena irrigación. Regresando y continuando con la segunda etapa, conocida como "Adaptación" o "Resistencia"; tiene que ver con la habituación del individuo ante una situación de estrés extremo. Las catecolaminas liberadas pueden destrozar las fibras de miocitos conductores del músculo cardíaco, lo que nos puede llevar a una fibrilación. Esto nos colocaría en la tercera etapa; "Agotamiento", que es en donde lamentablemente cayó la susodicha víctima. —Su diagnóstico final, entonces es ¿que murió del susto? —Miocardiopatía por Estrés me parece más elegante.—No más preguntas su señoría. Llamo al estrado al acusado, Frederick Kimble.

Nadie en esa sala había notado el hecho de que el Sr. Kimble había estado sudando durante todo el interrogatorio, tenía las pupilas dilatadas y la boca seca. Se levantó, caminó al estrado, temblando y sin poder hablar. Logró sentarse, le acercaron la Biblia.
—Jura usted decir la verdad, ¿y nada más que la verdad?

—Yo... yo no... no la maté—. Fue lo único que alcanzó a decir antes de caerle encima al clérigo.

jueves, 15 de mayo de 2014

Maestros

Te quitan el sueño para que le pongas atención a tus metas. Cuelgan tus errores en una repisa para que haya espacio para tus logros en un vitral. Te siembran una duda, para dispersar tu inseguridad. Cuidan con recelo sus conocimientos para compartirte su experiencia. No te dicen qué hacer porque ya te enseñaron que es lo que NO debes de hacer predicándote con el ejemplo.
                                                                         
Para ser maestro se necesitan ganas, actitud, conocimientos y sobre todo vocación.

Nunca voy a olvidar a esas maestras del kínder que me dedicaron su tiempo para enseñarme lo más valioso que he aprendido y a los que les estoy eternamente agradecida por haberme enseñado a leer y escribir.

Gracias a mi maestra de segundo de secundaria por dejarme esa tarea de leer El Retrato de Dorian Gray y hacer un comentario de cada capítulo; porque ella despertó en mí ese amor por la lectura y ese afán por escribir.

A mi maestra de Danza Árabe que con tanta paciencia y con ayuda del baile me cambió de actitud y todo para mejorar; gracias Erika por transmitirme tu pasión por la danza. Nunca he olvidado ninguna de tus enseñanzas.

A mis maestros de inglés y alemán que me dieron una herramienta importantísima para superarme como persona. Mil gracias por enseñarme lo hermoso que son los idiomas.

A mi maestra de griego en CCH, por hacerme ver el otro lado de la mitología y amarlo profundamente. Porque por ella conocí a Margaret George con sus benditas novelas.

Gracias a todos los maestros que han sido parte de mi formación y aquellos que siguen en ella, por ustedes puedo decir que las ganas de estudiar y seguir adelante no se van a ir.


¡Feliz día del maestro!